El Maqui y su impacto en el Alzheimer

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Así lo determina la investigación realizada por científicos de la UdeC de Chile, que fue distinguida incluso con el Premio Henri Nestlé en Tecnología de Alimentos

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Escrito por Ximena Cortés

Su nombre científico es Aristotelia Chilensis y la literatura científica lo define como un “súper berrie” por sus compuestos. El maqui es un producto nativo de Chile y, gracias a un grupo de investigadores UdeC, liderados por el Dr. Jorge Fuentealba de la facultad de Ciencias Biológicas, ha adquirido gran protagonismo, al mostrarse como un efectivo producto para prevenir la Enfermedad de Alzheimer.

Debido a la importancia de estos resultados -para una enfermedad que afecta a 36 millones de personas en el mundo-, la revista Journal of Alzheimer Disease publicó en su edición de noviembre el artículo Extracto enriquecido en polifenoles obtenidos de Maqui, previene la neurotoxicidad de neuronas previamente tratadas con el péptido beta-amiloide en un modelo de Alzheimer, que reúne los resultados de la investigación.

El trabajo de este grupo multidisciplinario de investigación -que está constituido, además,  por los doctores Luis Aguayo, José Becerra, Claudia Pérez y José Guzmán- se inició hace un tiempo con el estudio de los beneficios del arándano, lo que les valió recibir el Premio Henri Nestlé 2011 en la misma categoría.

A juicio del Dr. Fuentealba, poner de manifiesto las propiedades beneficiosas de un producto nativo de Chile y en especial de esta región, como es el Maqui, representa un eslabón importante para la innovación productiva y científica de nuestra región, a la vez que “reafirma el compromiso de la UdeC con la investigación de punta y promueve el aporte de soluciones para problemas de salud que atañen a todo el país”.

Bomba de antioxidantes

El investigador señala que la idea de investigar este tema nació de buscar moléculas y compuestos que pudiesen ser útiles en el tratamiento de enfermedades del sistema nervioso central, con la consideración especial de que éstas se pudieran obtener desde fuentes naturales nativas del sur de Chile o de  aquellas de interés productivo para el país y la región.

“En función de esta idea presentamos un proyecto a Innova BioBío para implementar laboratorios con tecnología de punta para este tipo de estudios, y así generar una plataforma tecnológica para generar estas investigaciones. Entonces, con el apoyo de esta entidad y de la Universidad de Concepción, nació la Unidad de Screening de Compuestos Neuroactivos”, dice el Dr. Fuentealba.

En 2005 comenzaron estudiando los beneficios de los arándanos y su utilidad de los alimentos en la prevención de enfermedades y, al ver los resultados, “pensamos que, al ser un berrie más potente, el maqui podría tener un efecto similar. Al estudiarlo nos dimos cuenta que en realidad su potencia era mucho mayor, lo que nos dio una buena referencia”, dice Jorge Fuentealba.

Este pequeño fruto es una verdadera bomba de antioxidantes, sustancias que tienen la capacidad de limpiar el organismo humano de todos los desechos y elementos tóxicos que se van acumulando en él.

Se trata, explica el investigador, de varios polifenoles –sustancias químicas presentes en ciertas verduras y frutas, y que aumentan la capacidad antioxidante de nuestro cuerpo- que hay dentro del extracto del maqui y que son los encargados de darle esa coloración tan intensa al pequeño fruto. “Estos polifenoles tienen un efecto directo sobre la patología de la enfermedad, sobre la proteína que está produciendo la enfermedad, modificando su actividad tóxica”, señala.

De ese modo, descubrieron que el mecanismo por el cual el extracto de Maqui generaba efectos beneficiosos iba por la vía de impedir que el responsable de la Enfermedad de Alzheimer, el péptido beta-amiloide, se transformara en una molécula tóxica para el organismo, lo que ocurre en una etapa previa a la generación de radicales libres que destruyen las células.

Para el investigador estos son resultados muy importantes, porque, de cierta forma, ayudan a entender los mecanismos por los cuales se desarrolla la enfermedad de Alzheimer y, además, permiten encontrar posibles herramientas terapéuticas para una enfermedad que actualmente no tiene un tratamiento definitivo que frene su progresión o evite su aparición. “Las aplicaciones pueden ser múltiples; sin embargo, la principal puede ser el desarrollo de alimentos funcionales con una utilidad específica en este tipo de patologías”.

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