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Los peligros de las dietas rápidas: el efecto rebote

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Meses previos al verano comienza una carrera frenética por perder esos kilos de más que se han ganado durante el invierno con el exceso de asados, comidas rápidas y probablemente el consumo de bebidas alcohólicas o azucaradas. En el periodo estival todos quieren verse bien ante el espejo y mostrar su mejor look en playas y lugares de veraneo. Pero, a veces el coste es muy elevado. Las dietas rápidas que buscan perder peso en el menor tiempo posible suelen llevar asociadas un efecto rebote, que en la mayoría de los casos provocan una ganancia de peso muy superior al estado inicial.

Por eso es crucial ser conscientes de que ninguna dieta “milagrosa” tiene efectos positivos a largo plazo, sino más bien al contrario. Cuando abandonamos una dieta rápida una vez llegado al peso deseado, nuestra rutina diaria nos lleva de nuevo a ganar kilos e incluso a aumentar los que teníamos antes de iniciar la dieta. Es, sin duda, el efecto de bajar y subir peso de forma abrupta.

Efecto rebote de las dietas rápidas

que es el efecto rebote en las dietas rapidas

Además de aumentar de peso, se asocian otros problemas mucho más perjudiciales para nuestro organismo y difíciles de solucionar. Cuando perdemos peso rápidamente, fruto de una de estas malentendidas “dietas rápidas”, se produce inexorablemente un deterioro físico que suele venir acompañado de flacidez, pérdida significativa de masa muscular, deterioro en la piel, y cansancio.

De igual forma un cambio drástico de una dieta a otra provoca que nuestros niveles de glucosa en sangre se disparen, lo que puede conducirnos a la diabetes, afectar nuestro corazón y nuestro sistema nervioso.

Por otro lado, cuando forzamos a nuestro organismo a mantener una ingesta mínima de alimentos, nuestro cuerpo reacciona guardando reservas como vía de supervivencia. Por tanto, una vez que abandonamos la dieta y volvemos a nuestra rutina, el cuerpo todavía se encuentra en alerta, por lo que su respuesta será igual que durante el periodo de dieta, hará una reserva pensando que la ingesta de alimentos va a ser mínima. Eso nos hará ganar todos los kilos que habíamos perdido en un principio e incluso aumentar aún más nuestro peso.

En casos extremos, incluso este efecto rebote puede llevarnos a problemas más serios asociados con enfermedades cardiovasculares, ya que la mala alimentación nuestro corazón recibe cada vez menos cantidad de sangre para bombear. Igualmente la pérdida extrema de sangre puede dejar expuestos a otros órganos como los riñones y el cerebro, provocando desorientación, mareos y pérdida de memoria

Cuando decidimos realizar una dieta es importante tener en cuenta que ésta guarde un equilibrio entre la ingesta de proteínas, grasas saludables y carbohidratos. La dieta de la Zona y las indicaciones marcadas por el doctor Barry Sears, en tanto a la distribución de nuestro plato, que debe contener un 30% de proteínas (magras), un 40% de carbohidratos (de baja carga glicemica) y 30% de grasas (saludables) junto con un estilo de vida saludable, mantenido a largo plazo puede ser la mejor fórmula ya no solo para bajar de peso, sino para conseguir a hacer frente a muchas enfermedades que vienen asociadas a una dieta deficitaria y una vida sedentaria. De hecho, si logramos esta meta estaremos dando un paso de gigante contra la inflamación silenciosa. De hecho, la comida actúa como un potente fármaco controlando el equilibrio hormonal.

Por este motivo, es esencial que sea consumida en el horario, cantidad y proporción adecuada.

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