Carrito

Si durante días, semanas o incluso meses llevas sintiendo que te falta energía, no siempre se relaciona con la exigencia laboral. Hay que ser cuidadoso y estar atento a las señales que el cuerpo te entrega para detectar qué es lo que te está agotando y consumiendo totalmente.

Por ejemplo, existen pensamientos obsesivos, relaciones tóxicas o esfuerzos desgastantes que podrían estar causando esa sensación, y la solución puede estar más cerca de lo que esperas y ser más fácil de lo que imaginas

¿Qué es lo que te está robando la energía? Acá te dejamos un listado de posibles causas para que evalúes si quizás estás atravesando por alguna.

Tareas que no quieres hacer:

Es muy frecuente que cada vez que nos obligan a hacer una tarea que no es de nuestro agrado, ponemos más energía de la necesaria para llevarla a cabo. No importa si te toma un día o toda la semana, hacer una tarea que odias puede ser más agotante de lo que en realidad es. La solución es delegarla o eliminarla, en caso que eso no sea posible hazte la idea de que es eso lo que te está robando la energía y dedícale solo lo que merece.

Personas o relaciones tóxicas:

Usa tu tiempo y energía en fortalecer aquellas relaciones que te enriquecen. Si consideras que alguien cerca tuyo no te hace bien, simplemente deberías alejarlo.

Promesas incumplidas:

Pensar en todo lo que tienes pendiente te cansa antes de que las comiences. Si tienes algo realmente importante y pendiente con algún amigo o ti mismo, no esperes más y hazlo. Es clave aprender a priorizar y distinguir lo urgente de lo prioritario para que no caigas en este estado de cansancio y ansiedad. Te vas a sentir más libre y liviano.

Falta de descanso:

Si necesitas descansar, hazlo. Lo más efectivo es retrasar las tareas que no quieras hacer y retomarlas después de un sueño y descanso reparador. Si trabajas estando agotado te sentirás poco concentrado, atento y serás menos productivo.

Quejas:

Si usaras todo el tiempo que usas en quejarte, en transformarlo en algo que te gusta, todo sería muy distinto.

Desorden:

Si el espacio en el que vives, duermes y descansas está desordenado, automáticamente tu mente no estará en calma. Usa la mañana del domingo en ordenar, limpiar y deshacerte de todo lo que no sirve.

Salud sin atención:

¿Cuándo fue la última vez que fuiste al médico? Dale a tu cuerpo toda la importancia que necesita y si crees que te falta energía, anda y revisa tu alimentación, quizás unos mínimos cambios de hábito de ese estilo serán la solución.

Situaciones que te sobrecargan:

Invierte tu energía en lo que es necesario y no te sobrecargues. A veces es positivo saber decir que no, si te llenas de compromisos por tus buenas intenciones, pero la verdad es que preferirías descansar, no hay problema con decir que esta vez no puedes pero que la próxima sí. Y también es bueno saber cuándo pedir ayuda, ya sea a un amigo, a tu familia o a un profesional si te sientes sobrepasado.

Rencores:

El resentimiento y el enojo son sentimientos negativos en los que no tiene sentido gastar tu tiempo y tu energía. Aprende a dejar ir todo lo que te puede provocar esos sentimientos, y perdona para dejar espacio en tu alma y en tu mente para que nuevas experiencias lleguen.

Resistencias:

No existe nada peor que negarte o impedir una situación sucederá igual. Aprende a aceptar lo que la vida te prepara, sea bueno o malo, todo será por un motivo.

 

 

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