El derecho a tener vacaciones no es un mero capricho, es un descanso que tiene fundamentos para nuestra salud mental y también física. El estrés hace que decaiga tu nivel de energía y tu ánimo, y tu cuerpo comienza a enviarte señales que confirman que ha llegado el momento de tomarte unos días fuera de la oficina.

Además de cansancio, existen otros síntomas secundarios que no debes mirar en menos. Uno de ellos es notar el cabello más débil, ya que cuando estás bajo tensión tu cuerpo enfoca su energía en hacer funcionar los órganos vitales, y deja de lado otras partes de tu cuerpo como el cabello. Se pone más frágil, se cae y se ve más opaco.

Otro signo es que tiriten las manos, no siempre se debe a que estás nervioso, también puede ser porque tu pulso y presión no están en equilibrio y, en consecuencia, tienes estos temblores con frecuencia. Si a eso se suma la sensación recurrente de querer desmayarte, estás frente a otra señal de un cuerpo que necesita vacaciones. Esto último sucede porque tu presión arterial se altera y tu cuerpo “se hace el muerto” como mecanismo de defensa.

Tu piel también sufre las consecuencias del estrés laboral y se ve menos radiante. Muchas horas de tensión y preocupación favorecen la producción de radicales libres, sustancias que aceleran el envejecimiento. Por último, si sientes ansiedad de comer cosas dulces todo el tiempo, es un quinto síntoma de que la hora de tu descanso ha llegado. Esto ocurre porque el estrés influye en los niveles de azúcar en la sangre y comiendo cosas dulces bajan los niveles de cortisol (hormona del estrés).

 

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