Tener una piel sana no depende sólo de una buena genética, se necesita mantener cuidados constantes que la mantengan nutrida y limpia. Al contrario de lo que se cree, no son sólo los factores externos los que influyen en una piel radiante, la contaminación, la radiación solar y la mala alimentación son todos elementos que afectan al aspecto y envejecimiento.

Esto puede conllevar a que nuestro rostro se vea afectado por: manchas, acné, resequedad, sensibilidad o grasa, además de las temibles arrugas con el paso del tiempo. Por ese motivo, es fundamental seguir 3 pasos básicos para conseguir una piel fresca, radiante y bien hidratada.

Paso 1: Limpieza profunda

Los agentes externos y el uso de maquillaje en el caso de las mujeres, hace recomendable lavar nuestra piel dos veces al día -noche y mañana- para eliminar la acumulación de suciedad, bacterias, grasa y restos de maquillaje. No es aconsejable hacer más de dos limpiezas al día, ya que nuestra piel puede quedar reseca y pueden aparecer rojeces y signos de irritación.

La limpieza efectuada por la mañana, nos ayudará a eliminar la grasa formada por la noche, mientras que cuando lavamos nuestro rostro antes de acostarnos ayudamos no solo a retirar los restos de maquillaje, sino que también ayudamos a que el proceso de regeneración sea más eficaz, sobre todo si utilizamos una buena crema a base de colágeno

En cuanto a la elección de la loción desmaquilladora o limpiadora es conveniente utilizar aquellas que no contengan químicos, ya que esto podría hacer irritar nuestra piel, especialmente a aquellas personas que tengan una piel sensible. Los productos naturales, exentos de parabenos y no probados en animales son los más recomendados. Pero, para ello, es determinante primero saber cuál es nuestro tipo de piel –grasa, sensible, mixta o seca-. En función de ello nos será más fácil decidirnos por el producto más adecuado.

¿Cómo limpiar nuestro rostro?

La limpieza no es exclusiva de mujeres, así que estas recomendaciones son aplicables tanto a mujeres como a hombres, el único paso a saltar en este último caso sería la loción desmaquillante:

-Para una correcta higiene de nuestro rostro es aconsejable utilizar agua tibia y no caliente, ya que podría resecar nuestra piel, por el contrario, el agua tibia nos ayuda a abrir los poros, de esta forma tendremos la piel lista para recibir la loción desmaquillante, que debe aplicarse suavemente con los dedos con movimientos circulares.

-Una vez aplicada la loción, el siguiente paso es enjuagar nuestro rostro con agua fría, con ello conseguiremos cerrar los poros. Después, secaremos con suavidad la piel con una toalla seca, sin frotar.

-En este punto, nuestra piel estará lista para recibir todos los efectos de una crema hidratante (mañana y noche) a base de colágeno, que puede ser ayudada con la ingesta de cápsulas de colágeno, asegurándonos que el producto utiliza una avanzada tecnología que nos garantice la absorción de esta proteína que mantiene la elasticidad de nuestra piel. Este último paso ayudará a la regeneración de nuestra piel y a la redensificación de las finas líneas de expresión.

-Una máscara de colágeno dos veces a la semana completará el circulo para ayudar a nuestra piel a recuperar su tonicidad y un aspecto saludable.

Paso 2: Usar bloqueador solar

Otro de los mandamientos que no debemos pasar por alto es incorporar a nuestra rutina el uso de un bloqueador solar.

El bloqueador nos protege de los daños producidos por los rayos UVA y UVB, los principales responsables de la aparición de manchas, del envejecimiento, pecas, despigmentación, aparición de venitas rojas, entre otros.

Nuestro bloqueador debería contar con al menos un factor de protección por encima de 30, especialmente para aquellas personas que tienen piel clara, cabello rubio o pelirrojo y se debe utilizar todos los días, no solo durante la estación de verano.

De igual forma, es necesario desechar aquellos bloqueadores que ya estén vencidos, ya que sus propiedades protectoras habrán desaparecido, por lo que no evitará las quemaduras ni los daños a la piel e incluso pueden ocasionar irritaciones.

Paso 3: cambia tu alimentación y estilo de vida

Sin duda, uno de los pasos más importantes para estar bien por fuera es cuidar nuestro interior a través de una dieta saludable y estilo de vida activo. En nuestra alimentación debemos incorporar una dieta sana, rica en vitaminas y minerales esenciales para el cuidado de nuestra piel. Concretamente las vitaminas B, C, A, E y K ayudan a mantener una piel radiante y saludable.

Vitamina B podemos encontrarla en la avena, el plátano, el huevo (buscar productos orgánicos) o el arroz (consumir el grano integral).

Vitamina C: especialmente indicada para proteger nuestra piel contra la exposición a los rayos del sol, evitando el cáncer de piel. Los cítricos como el limón, la lima, la naranja o alimentos como el arándano, la coliflor, y los vegetales verdes tienen alto contenido en vitamina C.

Vitamina E: al igual que la C protege nuestra piel de la exposición solar. Las nueces y espinacas son un buen aporte de vitamina E.

Vitamina A: esencial para reparar el tejido de la piel, el déficit de esta vitamina presenta una piel seca y flácida. La podemos encontrar en frutas y  vegetales.

Vitamina K indicada sobre todo para reducir las ojeras. Está presente sobre todo en vegetales de hojas verdes.

Consumir colágeno:

El colágeno es un aminoácido fundamental para nuestro cuerpo, sobre todo para nuestra piel, ya que es lo que le da la firmeza y tersura. Obtener colágeno de fuentes externas es una buena forma de mantener la piel más sana, pero hay que saber elegir de dónde obtenerla. El colágeno es una molécula muy grande que nuestro cuerpo no puede absorber, por eso, consumir el colágeno natural de los alimentos no resulta suficiente para obtener los beneficios de esta proteína, ya que el cuerpo la elimina fácilmente al no poder absorberla. Es por eso que el colágeno hidrolizado de Genacol funciona tan bien, ya que está desarrollado con una tecnología AminoLock, que reduce el peso molecular del colágeno mas de 100 veces para que tenga el tamaño justo para que el organismo lo absorba fácilmente y además selecciona la secuencia de aminoácidos de mayor beneficio para reponer nuevas estructuras de colágeno.  Genacol es el único colágeno que cuenta con esta tecnología lo que permite que con solo 1,2 gramos versus 10 gramos de otros colágenos se obtengan máximos beneficios.   Además para la piel, Genacol desarrolló Genacol Derma que suma la Lisina, un aminoácido que cumple la función de estabilizar las fibrillas de colágeno en la piel para optimizar su cuidado y belleza.  Esta poderosa combinación de Genacol y Lisina, se traduce en nutrición de avanzada para fortalecer los tejidos y repararlos. Sirve para disminuir el número de arrugas, mejorando la hidratación facial y engrosando significativamente las capas de la piel.

Beber abundante agua:

Otro factor esencial para mantener una piel saludable es mantenerla hidratada y esto no solo debemos procurarlo a través de nuestra crema hidratante, sino también con el consumo diario de al menos dos litros de agua, ya que es uno de los compuestos principales de nuestra piel, además del colágeno.

La falta de agua se traduce en una piel deshidratada, seca, tensa y descamada, lo que llevará a la aparición de arrugas. Beber agua nos ayuda a eliminar toxinas.

Una forma de ayudarnos a consumir líquido es tomar infusiones o agua de coco. Las frutas y verduras con alto contenido en agua –sandía, uvas, apio, tomates-, también pueden ayudarnos a mantenernos hidratados.

Mantener un sueño reparador:

Cuando dormimos nuestra piel se regenera y se renueva, reemplazando las células antiguas por nuevas. Por ese motivo, tener un sueño reparador es esencial para mantener nuestra piel sana. La falta de sueño, produce la aparición de ojeras, ya que los vasos sanguíneos debajo de la piel se dilatan.

Para evitar estos síntomas, debemos dormir entre 7 u 8 horas y es conveniente mantener una rutina y hábito de sueño (levantarse y acostarse todos los días a la misma hora) y evitar fumar o tomar alcohol antes de ir a la cama, ya que afecta a la calidad de nuestro sueño.

Practicar ejercicio:

Una vida activa no solo mejora nuestro estado de ánimo y forma física, sino que es también reflejo de una piel más radiante, ya que ayuda a la circulación del oxígeno.

Evita el estrés:

El estrés contribuye al exceso de grasa, la aparición de acné, rojeces y arrugas. Por ello, es fundamental buscar tiempo para realizar aquellas actividades que más nos agradan o para realizar ejercicios de relajación o yoga.

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Fuentes:

http://es.wikihow.com/tener-una-piel-perfecta

http://www.glamour.mx/belleza/articulos/cuidado-de-la-piel-tips-belleza-radiante-joven/1508

http://www.biut.cl/belleza-salud/2013/07/tips-para-lograr-una-piel-saludable/

http://www.temaquillo.com/genacol-lo-mas-avanzado-en-colageno/

http://www.quintatrends.com/2014/10/yo-lo-probe-genacol-derma-de-newscienc.html

http://vimeo.com/106203856

 

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