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Cosmética natural vs cosmética tradicional

Posteado en: Belleza

¿A qué componentes nos enfrentamos cuando utilizamos la cosmética convencional? ¿Cuántos productos utilizamos al día para nuestro aseo o belleza personal? ¿Qué sabemos de sus compuestos? ¿Qué factores hemos de tener en cuenta a la hora de decidir comprar un producto de cosmética?

Obviamente, la principal diferencia entre la cosmética natural y la convencional es su composición, o lo que es lo mismo, el uso o no de productos químicos en su elaboración.

Los problemas de la cosmética tradicional

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Un producto de cosmética tradicional alberga entre sus ingredientes al menos diez componentes químicos, cuya función, en gran parte es aumentar la vida útil del producto, como es el caso de los parabenos, o conseguir una imagen estética más atractiva de cara al consumidor.

Muy al contrario, los cosméticos naturales están elaborados con materias primas provenientes de plantas o minerales naturales. De hecho, en la mayoría de los casos se usa la materia prima orgánica, proveniente de cultivos ecológicos.

El uso de compuestos químicos puede provocar reacciones alérgicas y suele afectar de forma más directa a las pieles sensibles o a aquellas personas que sufren algún tipo de dermatitis. En cambio, la cosmética natural al no utilizar agentes químicos, éstos no son absorbidos por la piel y por tanto no llegan a nuestro organismo y de hecho hace que la aparición de alergias sea mucho menor o prácticamente inexistente.

Aunque, como recomendación es prudente certificar que el producto natural que hemos adquirido provenga de un cultivo ecológico, porque será la forma más segura de cerciorarnos que ningún agente químico llega a nuestro organismo.

¿Cómo saber si un cosmético natural lo es realmente?

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La mejor forma de comprobarlo es analizando la etiqueta del envase. En primer lugar, si utiliza conservantes no debería superar el 5% del total de sus ingredientes y no debería tener ningún componente proveniente de la industria petroquímica.

Existen algunos fabricantes que aprovechando la moda “de lo natural” utilizan como reclamo publicitario algún ingrediente vegetal que añaden en pequeñas proporciones a sus composiciones sintéticas y que después venden como 100% natural cuando en realidad no lo es. Por eso es importante fijarse detenidamente en el etiquetado para comprobar cuáles son sus ingredientes.

La auténtica cosmética natural tiene que estar elaborada con ingredientes de origen vegetal junto a algún conservante suave para garantizar su durabilidad. Por otro lado la fabricación de productos cosméticos con ingredientes vegetales lleva asociada también una ética ecológica, pues no provoca residuos químicos, ni agresivos que puedan ser perjudiciales para el medio ambiente.

Algunos otros indicadores que pueden servirnos a la hora de comprar un producto natural es que por lo general, ya que la cosmética natural no utiliza colorantes ni conservantes, no es normal que las cremas o productos ecológicos presenten colores llamativos. Por tanto, si nos encontramos con un producto de estas características algo nos puede estar indicando que se han utilizado agentes sintéticos para su elaboración.

De igual forma, algunos productos “naturales” dicen ofrecer las ventajas de “esencias” como la manzana, el melón, la fresa, la pera… y de hecho, poseen un aroma igual al de estas frutas. Pero en realidad, eso es imposible porque estas frutas no contienen aceites y eso quiere decir que para conseguir ese aroma se ha utilizado una composición química. A diferencia de lo que pasa con los cítricos que sí poseen aceites esenciales, como la naranja, el limón, el pomelo, etc.

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Finalmente, el precio es otra de las variables que nos pueden dar a entender la fiabilidad del producto. Por lo general, los productos sintéticos siempre son más económicos que los naturales, ya que al ser compuestos químicos no dependen de cultivos, temperaturas y otras variables que sí afectan a los productos ecológicos. Por ello, los productos naturales demasiado baratos deberían generarnos desconfianza.

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